¿Nos tomamos una caña y nos ponemos cara?

La primera vez que formé parte de una red social, de Twitter concretamente, mi di de alta y durante unos días ejercí de espectadora. Me llamaba la atención la naturalidad con la que la gente se relacionaba, contaba y compartía contenidos e intereses sin conocerse cara a cara, sólo por el único vínculo de compartir alguna afición o trabajo. Dar el primer paso de escribir y plasmar lo que yo quería contar, fue como cuando aprendí a nadar. Los primeros intentos fueron en la piscina mediana, y un día mi profesor me dijo: “venga, hoy hay que lanzarse de cabeza a la grande”. Y “plass”, me lancé, comencé a chapotear, cogí confianza y seguridad, levanté la cabeza, y me encontré con el resto de nadadores que me dieron la bienvenida y me acompañaron a nadar.

Hoy en día puedo decir que las redes sociales me han abierto una puerta al mundo, me han permitido conocer virtualmente a grandes profesionales que comparten mi trabajo y mi pasión, y a mucha gente de a pie, como yo, de las que aprendo mucho diariamente. Me han permitido también formar parte y crear pequeñas-grandes familias que me “retweetean”, responden, “me gustan”, comparten y me comentan lo que les sugieren mis noticias e historias. Cada vez que me sumerjo en Twitter, en Facebook, en Instagram, en mi blog… me encuentro con mis pequeñas-grandes familias que están ahí contando cosas de las que yo aprendo, y esperando a que les cuente yo las mías.

“Las personas son el espíritu de las redes sociales”

Cuando uno se sumerge por primera vez en las redes sociales, la prudencia es la primera que llama a su puerta. Algunos optan por seudónimos, otros por inventar parte de su vida para permanecer en el anonimato, hay quienes se construyen un avatar, es decir, un personaje o dibujo en lugar de su fotografía, y hay quienes se lanzan a la piscina sin reparos, y disfrutan de estas grandes herramientas de comunicación social.

De las redes sociales se ha hablado mucho, se ha advertido mucho, se ha criticado mucho, se ha prejuzgado mucho… pero pocos han hecho referencia a las ventajas y virtudes de estas comunidades virtuales. Son muchas las cosas buenas que ofrecen Twitter, Tuenti, Facebook, Instragram, Google+, Pinterest… y tantas herramientas que permiten a personas de distinta procedencia, formación e interés, establecer un vínculo común. De esos vínculos, de esas pequeñas o grandes familias virtuales, me gustaría hablaros hoy.

Hace unos días llego a mi retina una práctica que se está empezando a poner de moda a nuestro alrededor, las “Beers and tweets”, que traducido al castellano sería algo así como cervezas y tweets (término con que se denomina a los mensajes o textos de Twitter). Se trata de quedadas o eventos, en los que usuarios de Twitter u otras redes sociales, se sientan entorno a una cerveza o varias y, además de pasar un rato agradable, se encuentran y desvirtualizan las relaciones que mantienen diariamente, poniéndose cara y conociéndose físicamente. Las “Beers and tweets” son además, eventos interesantes en los que hacer nuevos contactos personales y profesionales, generar colaboración, ideas y proyectos.

merienda

Las “Beers and tweets” son como la vida virtual misma. Quedar con gente a la que día a día lees, con la que compartes opiniones, con cuyas fotografías disfrutas, y de cuyos contenidos compartidos aprendes mucho o te hacen reír. Te vas familiarizando con esas personas, las integras en tu grupo más cercano, les coges cariño y simpatía… Esa es la parte emotiva de las redes sociales, de la que pocos hablan, y de la que muchos disfrutamos diariamente. De ese contacto virtual con la gente. Seguro que a ti también te pasa.

Toparme con las “Beers and Tweets” me ha recordado que las personas son el espíritu de las redes sociales, de las comunidades virtuales. Sus ganas de comunicar y contar son las esencia. Y una vez más, me han ayudado a desterrar la máxima, que nos han repetido incansablemente desde pequeños, de: “no hables con extraños”. Con la prudencia que siempre hay que tener a la vuelta de la esquina, porque “no es oro todo lo que reluce”, hoy en día “hablar con extraños” enriquece y genera oportunidades de aprender, de trabajo o de conocer gente nueva e interesante… ¿Por qué no?. ¿Te animarías a formar parte de un “Beers and Tweets”?. No tiene por que ser una cerveza, un café también será bienvenido.

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