Ahora más que nunca, debo ser feliz

Hace unos días tuve el placer de entrevistar al psicólo Oscar Lázaro. Un hombre que siempre da luz con sus palabras. Nos plateábamos en el programa la premisa de cómo ser felices con la que está cayendo, con la crisis, ante el paro y la necesidad que brota incesantemente a nuestro alrededor, y que millones de ciudadanos experimentan en primera persona. Cómo crear en mis circunstancia, que invitáblemente me condicionan: “Yo soy yo y mis circunstancias” (José Ortega y Gasset), una isla de felicidad y paz interior que me ayude a actuar y buscar lo que me hace ser feliz. La respuestas fue muy clara, “ser feliz hoy en día es posible, y además tenemos la responsabilidad de hacer de la felicidad nuestra meta”.

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Siendo consciente de la situación de crisis en la que estamos, de las dramáticas historias que estamos padeciendo o tenemos en la puerta de al lado, el primer paso que nos planteábamos en la entrevista, para hacer de una historia desgraciada, una un poco más feliz y beneficiosa para nuestra salud emocional, fue parar, mirarme, y preguntarme “¿qué tal estoy?”. Una vez dado este paso y contestado, empieza un camino en el que debo vivir mis sentimientos y sensaciones de la manera más honesta posible. Sólo así podré hacer el cambio hacia una actitud más positiva y feliz. Uno de los errores que cometemos el 90% de las personas, y que es muy humano, es caer en la autocompadecencia y derrotismo, y estancarnos sin querer dar un paso hacia delante. El duelo es fundamental para seguir creciendo, pero sólo durante un período de tiempo, luego hay que levantarse y caminar hacia delante cual ave Fénix.

Oscar Lázaro nos explicaba que uno de los grandes males sociales que está aflorando, ahora más que nunca, es el de aparentar. Aparentar no es ni bueno ni necesario, y en esta sociedad se aparenta demasiado, acción que anula nuestra esencia y nuestro yo.

Sobre todo en comunidades pequeñas, en las que todos nos conocemos, el que yo y mi marido nos hayamos quedado sin trabajo con dos hijos a nuestro cargo, me obliga a intentar disimular, que lo sepa el menor número de personas posible, y a poder ser, no pedir nada a nadie y vivir en la necesidad, evitando de este modo que se empiece a hablar sobre mi situación y sea “la vergüenza del pueblo”. Cuanto error en esta forma de pensar. “Prueba a pedir, a explicar tu necesidad. Reconociéndolo verás como te sientes más libre, mejor persona y más feliz”.

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Otra de las conclusiones a la que llegamos en esa intensa entrevista fue que la crisis está siendo una gran lección. Aunque esta situación está llevando al límite al sistema en el que vivimos, y a tantas personas como la están padeciendo, nos está enseñando grandes cosas que deberíamos grabar a fuego en nuestro consciente y subconsciente, y ponerlas en práctica a partir de ahora: “Nuestra dignidad no la debemos depositar en lo que tenemos, sino en lo que somos”.

Si lo que somos y lo que valemos está en 100 metros cuadrados o en 60, en nuestro piso comprado mediante hipoteca, que por lo tanto va a ser del banco durante prácticamente toda nuestra vida, en nuestras vacaciones un par de veces al año, en nuestras cenas con amigos todos los sábados, en el café de todas las mañanas con nuestras amigas cuando dejarmos a los niños en el colegio, o en nuestras cañas al salir del trabajo, lógicamente, ahora que estamos obligados a cerrar el grifo y plantearnos vivir de alquiler, tomar un café a la semana, o hacer una escapada de fin de semana al año, el mundo se nos cae encima y no sabemos ni quienes somos, ni hacia donde vamos.

La felicidad es la tranquilidad de quien sabe con certeza que está en el camino correcto” – Jorge Bucay

Uno es quien es a pesar de las circunstancias, y a pesar de lo que tiene y obtiene. La identidad de uno, la felicidad de uno mismo, no debe estar proyectada en los bienes materiales que poseemos, sino en nosotros. Si yo he sido capaz de encontrar un buen trabajo del que he vivido durante 10 años y que me ha hecho más o menos feliz, cuando mi trabajo desaparece, y en mi mano no ha estado perdérlo por mi mala conducta o dejadez, con este trabajo no se va mi capacidad, mi felicidad, ni mi valía. Las sigo teniendo, y por eso, tengo la certeza de que, cuando encuentre una nueva oportunidad, porque ya lo he hecho antes, volveré a apostar por ella.

La entrevista con Oscar Lázaro fue una ducha purificante, una ducha de la que quizás nos olvidemos una vez secos y vueltos a vestir, pero que sin lugar a dudas, nos ha dejado un poso para pensar y empezar a actuar.

Que importante es tener la actitud de caminar hacia adelante y no quedarnos en el lamento y la desgracia. Igual que tan fundamental e inteligente es la actitud de rodearnos de gente positiva, con ganas de saber, aprender, proactiva y que nos contagie ilusión, felicidad y buen humor. En una sociedad en la que las malas noticias son buenas noticias: “A bad new is a good new”, en la que lo negativo suena más alto y se escucha mejor, en la que quien es feliz e intenta crearse un mundo emocionalmente sano se ve como un ingenuo…, es nuestra obligación ir contra corriente y ser feliz. Ahora más que nunca, debo ser feliz.

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