¿Qué tienen en común un blogger y un triatleta?

Escribiendo el título de este post, me venían a la cabeza esas adivinanzas que contábamos de pequeños del estilo: “¿Qué tienen en común una bailarina de ballet clásico y una botella de vodka?”. Aparentemente nunca tenían ningún tipo de relación, y al final, siempre había algo en lo que no te habías fijado que unía objetos, situaciones y personas sin ningún hilo conductor a la vista. Cuando un día, embarcada ya en el maravilloso mundo del blog, se me planteo la pregunta: “¿Qué tienen en común un blogger y un triatleta?” decidí no quedarme quieta pensando, como hubiera hecho por aquel entonces, y embarcarme en la aventura de coger mi cámara de fotos y vivir de cerca un triatlón. Sabía que de esa experiencia iba a aprender mucho.

Triatlon de Bermeo

Desde mi viaje a Egipto, no había notado sobre mi cabeza sol más picante. Al puerto de Bermeo iban llegando hombres y mujeres con grandes mochilas, bicicletas, cascos y neoprenos. Algunos con el objetivo de terminar el Triatlón de Bermeo, y otros con la ansiedad de clasificarse en buen lugar y acortar tiempos. Se veía de todo, autenticas máquinas, y gente más modesta con la que personalmente me sentía identificada. A pesar de contar con más de 400 participantes, la organización era de lujo. Cada uno sabía dónde colocarse y dónde dejar el equipaje, y eso aparentemente relajaba.

Prueba de natación en el Triatlón de Bermeo

Llego el momento de enfundarse el neopreno, el gorro y las gafas de bucear, y dirigirse hacía la salida de la primera prueba, 750 metros a nado para después, y sin parar, subir a la bicicleta, ciclar 28 kilómetros, dejarla en el mismo sitio donde se había cogido, y correr durante 5 kilómetros más. Cuando los nadadores empezaron a dar brazadas, la entrada de mar en el puerto se convirtió en una bandada de gaviotas salpicando sin control. La gente en el muelle gritaba pero al aire, porque quienes estaban en el agua, poco podían hacer más que no darse de golpes con el de al lado. Los más rápidos iban llegando poco a poco a la rampa de salida, quitándose como Dios les daba a entender el neopreno, y corriendo en busca de la bicicleta. Tocaba ciclar durante 28 kilómetros. A algunos se les veía ya agotados pero con el gesto de “¡adelante! que para esto me he estado preparando durante tanto tiempo”. Admirable su tesón visto desde la cámara de quien jamás se plantearía un reto semejante.

Prueba de natación en el Triatlón de Bermeo.

Con el tiempo justo para apagar la cámara y tomarme un café en uno de los bares del parque que miran hacia el puerto, empecé a ver que llegaban ya las primeras bicicletas. Perpleja me acerqué a la carretera a seguir tirando fotos. Algunas caras eran un poema, y todavía lo que les quedaba. Al de unos minutos empezaron a desfilar corriendo cuerpos masculinos y femeninos que notaban la meta cada vez más cerca y el cansancio calando en los huesos, pero aún y con todo, sonreían y disfrutaban del reto siguiendo la máxima de “siempre hacia adelante, nunca hacia atrás”.

Prueba de ciclismo en el Triatlón de Bermeo.

La llegada final fue muy emocionante, y en ese mismo momento, vi claramente la respuesta a la pregunta que me había planteado aquella mañana antes de salir de casa: “¿Qué tienen un común un blogger y un triatleta?”. Constancia y tiempo. Jamás busques el éxito rápido. En el gran océano de la moda blogger es muy difícil destacar, pero con constancia conseguirás tu público. Muchos acudían sabiendo que iban a quedar en el puesto trescientos y pico pero no les importaba, lo principal era pasarlo bien participando. Cuando te pongas frente a un post disfrútalo, escríbelo para ti, que te motive y te haga pasar un buen rato. Seguro que contagias esa ilusión, ese sentimiento. Y sigue el ejemplo de “La hormiga y la cigarra”, se constante y trabajador. ¡Uno no llega a encumbrar los primeros puesto de un triatlón en cuatro días!.

Prueba correr en el Triatlón de Bermeo.

PD: No me gustaría cerrar este post sin dar la enhorabuena a Innevento. Por esto de la “deformación profesional”, cada vez que acudo a un evento me fijo mucho en la organización y, si ya me sorprendí gratamente con Basquefest, del que os hablé en otro de los post, quiero reconocerles de nuevo su gran trabajo. Y sirvan estas imágenes de despedida y cierre para mandar mucho ánimo a los afectados por el incendio de Bermeo. #TriBermeo ha sido también una cita deportiva solidaria con ellos. ¡Todos con Bermeo!.

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